sábado, 11 de junio de 2016

SEGUIR CREYENDO

Ya  han pasado varias semanas desde la final de la Champion Leage y aún no se han apagado los ecos mediáticos, deportivos y sociales de la misma.

Como la inmensa mayoría de los lectores ya sabrán, el Real Madrid se impuso al Atlético en la tanda de penaltis, a la que se llegó tras un empate a un solo gol.

Visto a toro pasado, el remate a puerta de Sergio Ramos, tras una jugada confusa en la que previamente hubo de todo, fue en fuera de juego y no debió subir al marcador, dicho esto, el Real Madrid fue dominador y contó con abundantes ocasiones para haber sentenciado el encuentro.

En la segunda parte, el Atlético se hizo con la posesión de la pelota . Con un sistema de juego en el que prima el músculo, músculo no exento de algunos chispazos de talento futbolístico, dos veces dos, llegó a puerta el atlético. Un penalti fallado por Antoine Griezmann y un magnífico gol de Yannik Ferreira Carrasco, un valor en alza al que habrá que seguir la pista en próximas temporadas, fueron todo el bagaje ofensivo del equipo colchonero mientras tuvo en su poder el esférico.

El Real Madrid supo aguantar el chaparrón con oficio y con derroche físico, esto último es algo a lo que los jugadores blancos no están para nada acostumbrados como demostraron las imágenes de algunas de sus estrellas como: Bale, Modric o Ronaldo, renqueando por el terreno de juego en los últimos minutos del partido.

Como dice Tsun Tzu  “el supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar” y es que nunca nadie ha salido victorioso tras un gran esfuerzo ofensivo que se prolonga en el tiempo sin resultados tangibles. En castizo: el Madrid le dio a probar un poco de la medicina, que los colchoneros intentaron administrarle sin éxito en la final del 2014

Esta undécima copa de Europa que viene a adornar las vitrinas madridistas en un año incierto, supone un bálsamo para la "Casa Blanca". La substitución de Rafa Benítez por Cinedine Zidane a mitad de temporada y venir de un año sin títulos, provocaban en el antimadridismo más acérrimo, un exceso de salivación . No es por tanto de extrañar que esta victoria y las circunstancias de la misma hayan sentado tan mal, trascendiendo incluso lo puramente futbolístico.

El caso es que el atletismo más forofo e irracional se ha envuelto en la bandera de "los valores atléticos" negando estos mismos valores, unos valores universales y consustanciales a cualquier aficionado al deporte, al club y los aficionados de la otra orilla del Manzanares, cosa bastante inaceptable en mi opinión.

Para estos aficionados el Real Madrid es el equipo del dinero y del poder y su presidente, Florentino Pérez el mayor chorizo y corrupto de España. Si que es verdad que el fútbol a los niveles de los que estamos hablando, apesta bastante, pero el equipo del Manzanares y su junta directiva no son, ni mucho menos, ningún ejemplo de moralidad. Enrique Cerezo, el presidente del Atlético de Madrid está imputado en el caso del ático de Estepona de Ignacio González, el anterior presidente de la comunidad de Madrid y el mayor accionista del club, Jesús Gil Marín, es el hijo del gran Jesús Gil, aquel gagster que controlaba el emporio delictivo de Marbella, cuna de la especulación inmobiliaria española moderna.

En el plano deportivo, para el hincha atlético, los jugadores del Madrid son unos mercenarios que no sienten los colores, todo lo contrario que los suyos, un hecho que cada año el mercado de fichajes se encarga de desmentir. Como buenos profesionales, los jugadores colchoneros que destacan se van a clubes que les pagan más, ni más ni menos que lo que harían el resto de los profesionales del fútbol en su caso. Cada vez que el Madrid pierde, el anti madridismo en general  (También hay mucho anti madridista supuesto seguidor del Real Madrid), personaliza este fracaso en algún jugador "que para los millones que gana" en su opinión no corre bastante y no digamos ya si es protagonista de una jugada o situación desafortunada como el penalti que falló Juanfran. Seguramente ni la prensa, ni la afición contraria hubiera sido ni tan comprensiva, ni tan magnánima si le hubiera pasado lo mismo a Cristiano Ronaldo o a Sergio Ramos. En el caso de este último deportista, innumerables fueron los memes sobre el penalti que falló contra el Bayern en la semifinal del 2012 y que el Cholo Simeone, aquel jugador sucio y marrullero, hoy entrenador y paradigma de los cacareados valores colchoneros, trató de reeditar sin éxito, echándole encima a la hinchada atlética durante el lanzamiento del sevillano.

Por mucho que se empeñen sus aficionados, de aquel Atlético Aviación, un club de barrio semi profesional, ya no queda nada. Ahora el Atlético de Madrid es una gran empresa, un club de fútbol grande a la altura de los mejores, pero un peldaño por debajo de su eterno rival, en lo que a gestión empresarial y deportiva se refiere.

Es un recurso fácil para personas con poca enjundia asumir como propios los valores de un grupo. Pasa con el fútbol, la política, la nacionalidad, etc... Todos tenemos nuestras ideas, nuestros colores, una bandera o una tierra y nos alegramos con sus triunfos y nos apenamos con sus fracasos. Saber ganar y ser magnánimo con el derrotado no es fácil, pero saber perder y dar la mano a tu rival es realmente difícil y confiere una dimensión de grandeza a quien otorga este gesto. Hay que ser aficionado no fanático, rival no enemigo y no perder nunca de vista que esto es tan solo fútbol...

Estoy convencido que el Atlético de Madrid conseguirá tarde o temprano alzarse con el triunfo en la Champions League, vista su trayectoria de los últimos tiempos y hasta es posible que lo llegue a conseguir frente al eterno rival. Cuando esto ocurra, el Atlético Aviación habrá dado el último paso para ser un club realmente grande y debería no volver a echarle la culpa al empedrado por una derrota, ni a recurrir a los méritos de terceros para tratar de empañar el brillo de los logros del Real Madrid. Algún día esto llegará, mientras tanto toca SEGUIR CREYENDO...





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