sábado, 1 de marzo de 2014

¡MALDITA SEA LA MANO QUE MATA A UN PERRO!


Cantaba el gran Rafael Farina a su “perro amigo” y es que de verdad, si hay un animal con el que el ser humano ha entablado una verdadera amistad, ese es el perro.

 

El perro salvaje o el lobo, que genéticamente son casi idénticos, fue el primer animal domesticado por la mano del hombre hace la friolera de más de 15000 años. El lobo-perro con sus agudos sentidos, su fuerza y su resistencia, paso de enemigo implacable a aliado insustituible del ser humano, para la caza y en la guardia del territorio de la manada mixta hombres-perros. Humanos y canes han caminado juntos durante milenios y en nuestros días esta especial relación de las dos especies es más estrecha que nunca.

 

Voy a contar la historia de unos perros que por esas casualidades que tiene el destino, un día llegaron a mis manos.

 

Hace no mucho tiempo, falleció mi abuela paterna. En el velatorio coincidí con varios tíos y primos a los que no veía desde hacía bastante. Por esa época yo tenía un perro en una finca rústica de mi propiedad. Un adorable bandido, que a causa de la leishmaniasis falleció a principios de este invierno. Toby que así es como se llamaba el primer perro de la finca (Ya se que el nombre es poco original, pero era el que le habían puesto los mismos que siendo muy jovencito le abandonaron en la perrera ¡Ni de ponerle un nombre decente se preocupó aquella gente!) tenía la jodía costumbre de escaparse a ensanchar sus horizontes. Yo voy a diario a la finca, pero tan solo un rato, algo que Toby debió de juzgar insuficiente. Además le debía de parecer poco grata la compañía de mi burro Homero, ya que a la más mínima ocasión se daba el piro. Ante este comportamiento fuguista compulsivo, pensé que a lo mejor lo que quería era compañía perruna femenina. Estuve un tiempo buscando una perrita por las perreras sin encontrar ninguna que se adaptase a las necesidades del puesto. En el velatorio de mi abuelita comenté este extremo con mi tío Antonio, que como Farina es un gran amante de los perros y tiene varios. Me dijo que no buscase más. Poco tiempo antes, de una preciosa deutsche drahthaar y de un podenco de su propiedad, le habían nacido varios cachorritos mestizos y que si quería me regalaba un par que no había podido colocar con nadie de confianza.

 

Cuando comenté el asunto de los perros con mi familia, se mostraron entusiasmados y decidimos acercarnos el fin de semana a verlos. La verdad es que eran unos cachorritos preciosos que se adaptaron magníficamente a la vida en la finca, un lugar duro con unas oscilaciones térmicas que pueden ir de menos de 10º C negativos a mas de 40º positivos en verano.

 

Para que vamos a engañarnos… Choco y Canelo como guardianes dejaban mucho que desear. Se limitaban a hacer bulto junto a Toby que era el perro dominante y el único que guardaba algo. Cuando crecieron un poco se reveló su verdadero talento, en este caso más un handicap que una ventaja, eran unos cazadores acojonantes. Un zorro, lagartos, lagartijas, culebras ¡Hasta pájaros cazaban! Lo malo es que pronto centraron su atención en el corral, el cual asaltaron en un par de ocasiones, diezmando a la población gallinera.

 

Varias luchas de poder después, conseguí estabilizar la manada y los problemas de fugas y gallinicidios cesaron. Entonces comenzó otro problema bastante más gordo, los robos. Por aquel entonces la enfermedad de Toby estaba ya muy avanzada y los primeros hielos que el diciembre pasado fueron bastante duros, no hacían presagiar nada bueno en la evolución de la misma. En aquel punto crítico, me entraron en la finca. Me destrozaron a mazazos la puerta de la caseta, Rompieron los cristales y se llevaron los cercos de las ventanas. Una bicicleta, alguna botella de licor y algunas herramientas poco valiosas completaron el botín. Sin duda los ladrones no pudieron hacer todo esto sin amedrentar de alguna manera a los perros. El pobre Toby, al que después del robo tuve que alojar en el interior de la caseta, se tumbó en una mantita y así permaneció sin apenas comer ni beber hasta el día que hubo que llevarlo al veterinario…

 

Una perdida en la manada, un nuevo statu quo. Aparentemente de nuevo la estabilidad… Hasta hace un par de semanas en las que llegué como cada tarde a la finca a echar de comer a mis animales y me sorprendió que los perros no acudieran a la puerta a darme la bienvenida como siempre hacían. Les busque con la secreta esperanza de que se hubieran escondido tras perpetrar alguna fechoría, temerosos por la regañina que les esperaba, pero los perros no estaban. Inspeccionando la valla, vi que junto a la puerta de entrada un trozo de alambrada estaba descosido por la parte de abajo, lo que venía a confirmar mis peores temores… Me habían robado a Choco y a Canelo.

 

Inmediatamente puse el caso en conocimiento de la Guardia Civil. El guardia que me atendió muy amablemente, me indicó que debía poner una denuncia en el cuartelillo al día siguiente. Así lo hice y tras la denuncia, la pareja me acompañó a la finca. En estas estaba cuando recibí una llamada del servicio de recogida de animales de la Comunidad de Madrid.

 

Los perros habían aparecido en la A-IV en la incorporación a la M-506. La autopista que va desde Madrid a Andalucía en el cruce con la carretera de San Martín de la Vega a Villaviciosa de Odón, un sitio de muchísimo tráfico, distante de mi finca unos 25 km. Me informaron que uno de los perros había sido atropellado y que el otro estaba bien salvo algunas magulladuras (Tenía un mordisco en el morro que le había dado su hermano o cualquiera de los otros perros robados) Quede con los del servicio de recogida de animales en una gasolinera. Cuando llegué, Choco estaba sedado en una camilla. Al parecer tenía serios daños internos y rota la columna vertebral, por lo que tras darles mi permiso, los funcionarios de la Comunidad de Madrid sacrificaron al animal allí mismo. Canelo estaba completamente aterrorizado bajo la camilla donde yacía su hermano. Le saqué de la ambulancia y le monté en el maletero de mi coche. Al poco rato, tras firmarles un papel, me entregaron a Chocolatín en una bolsa de plástico ya que ellos no podían deshacerse del cadáver.

 

Cuando Canelo bajó del coche en la finca, tras dar sinceras muestras de alegría y alivio, bebió mucha agua y se fue a esconder a su madriguera debajo de la caseta de obra. Los animales no hablan pero son capaces de decirte muchas cosas. No me puedo quitar de la cabeza la mirada de Canelo cuando saque la bolsa que contenía los restos de su hermano, tampoco la del burro… Enterré al perro con mis propias manos al pie de un viejo olivo. Para el resto de la manada pasado un tiempo, Choco será un recuerdo cada vez más y más difuso, tan sólo la tierra le recordará. Esta primavera la hierba crecerá más alta y más verde donde descansa su cuerpo.

 

Quizá, en un ejercicio de deportividad, puedo llegar a aceptar que cada cierto tiempo alguien me robe. Tal vez sea el peaje que tengo que pagar por ver pasar las grullas remontando o descendiendo por la vega, asistir al despertar anual de la tierra, ver al atardecer un búho real ululando sobre las peñas que rodean mi olivar o comerme una lechuga cojonuda de mi huerto…

 

Según me dijo la Guardia Civil de Pinto, municipio en cuya demarcación se produjo el atropello, me podía considerar afortunado de haber recuperado uno con vida ya que al parecer cuando los perros robados no les valen, normalmente los ahorcan. También he leído por ahí que roban perros para entrenar a perros de pelea, unos pobres animales a los que mentes enfermas han transformado en auténticos monstruos. Creo que esos hijos de la gran puta llegan incluso a cruzar apuestas para ver en cuanto tiempo sus perros descuartizan a otros perros físicamente menos fuertes.

 

Estos desalmados esta vez han ido demasiado lejos ¡Abandonar a mis perros al lado de una autopista para que los atropellen! Han atacado a los míos, han atacado a unos miembros de mi manada y no pienso olvidarlo ni perdonarlo…

 

Lo decía Mairena y cualquier persona de bien que haya tenido perro, sin duda suscribirá sus palabras:

 

¡MALDITA SEA LA MANO QUE MATA UN PERRO!
 
 
 
Dr Miriquituli.

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2014

REFLEXIONES PREVIAS A LA PRIMAVERA


El almendro aún muestra los negros y retorcidos dedos del invierno. Gotas de la lluvia reciente se deslizan morosas por las ramas, cayendo desde la punta de las yemas que aún cerradas encierran la promesa de una primavera cercana. Sólo unos pocos rayos más de sol y ese “almendro de nata” al que cantaba el poeta será de nuevo.

 

Este es un momento del año que a mí particularmente me encanta, la transición entre la negra desolación del invierno y la explosión de vida un tanto subyugante que supone la primavera. Demasiado poco o demasiado… verde, rojo, azul amarillo. Demasiado pesimismo o demasiado optimismo que tarda siempre menos de lo que quisiéramos en agostarse. Este es un buen momento para mirar la vida con cierta ecuanimidad.

 

Las cosas cotidianas parece que poco a poco vuelven a su cauce. Vuelven a un cauce que no es el mismo que fue ayer pero que si es el mismo que alguna vez fue. Y es que las cosas que siguen un cauce, en su transcurrir perpetuo, ensanchan tanto el mismo que éste se acaba convirtiendo en un valle fértil, del que en el surco de la sabiduría deberíamos ser capaces de obtener abundantes frutos.

 

Estos años negros de crisis-saqueo en los que algunos nos robaron el agua para llevarla a su molino, puede que estén tocando a su fin. Sinceramente eso espero. A todos se nos ha quedado un poco cara de gilipollas después de ver como unos cuamos han desmantelado en un abrir y cerrar de ojos lo que entre todos habíamos construido durante tanto tiempo y con tanto esfuerzo.

 

La próxima primavera se presenta como un autentico tour de force para cualquiera que este harto de cómo se han desarrollado los acontecimientos en los 7 u 8 últimos años y quiera que de verdad cambien las cosas. Numerosas movilizaciones ciudadanas convocadas, como las columnas (Esta izquierda nuestra… siempre evocando un pasado más idealizado que real) por la dignidad, que se dirigirán hacia Madrid para unirse en una manifestación multitudinaria el 22-M y unas elecciones al parlamento europeo, en las que es preciso no caer en la trampa de la abstención, ya que con las actuales reglas del juego no haría otra cosa que favorecer el mantenimiento de este bipartidismo que ha permitido y que si no se lo impedimos seguirá permitiendo, que unos cuantos plutócratas nos roben hasta la camisa.

 

No está en mi ánimo que nos apliquemos ese viejo refrán de “mal de muchos, consuelo de tontos” pero si que es verdad, que por desgracia hay una multitud de gente al otro lado de esos telones de acero que separan el mundo opulento del misérrimo resto del mundo que carece de lo más imprescindible. Resultan totalmente estremecedoras las imágenes y la cifra de fallecidos durante el último asalto a la frontera de Ceuta. Sin duda la actuación de la guardia civil no hizo más que agravar el desesperado intento de entrada de los subsaharianos, unos hombres agotados que en muchos casos no sabían nadar y mucho menos en las aguas gélidas del mes de febrero. Pero la culpa no es de la guardia civil. El instituto armado no es otra cosa que una herramienta en manos de las autoridades competentes en materia de inmigración. Al parecer hay más de 30 mil personas al otro lado de las vallas de Ceuta y Melilla esperando dar el salto. Esta vez han sido tan solo unos cientos de personas, pero ¿Qué pasaría si la próxima vez lo intentan varios miles? No me quiero ni imaginar la tragedia que se podría producir… En este asunto, mucha gente olvida a uno de los actores principales de este drama y que no es otro que el reino de Marruecos. No son ningún secreto las aspiraciones del país alahuita a ocupar estas dos plazas norteafricanas y los subsaharianos que hay en Marruecos constituyen un constante foco de tensión para un país en vías de desarrollo, por lo que no resultaría para nada extraño, que las propias autoridades marroquíes estuvieran detrás de estas avalanchas humanas. La solución final del problema no está en que los marroquíes impidan a los subsaharianos acercarse a su lado de la valla. La solución pasa por ayudar a estas personas a que se queden en sus países de origen. No estoy hablando de ayuda humanitaria, ni misioneros, ni ONGs; eso tan sólo son remiendos. La ayuda de la que hablo pasa por unas relaciones comerciales justas entre países, entre estos países y las empresas transnacionales que expolian sus materias primas o en terminar con el tráfico de armas, siempre relacionado con las guerras por controlar las materias primas antes mencionadas. Puede que España, a través de la Unión Europea, consiga que Marruecos mediante la violencia y la represión, mantenga a esos emigrantes dentro de sus fronteras. Muchos pensarán: ojos que no ven, corazón que no siente, es un problema interno marroquí. No, nos engañemos, ningún muro ha resistido nunca el hambre ni la injusticia. Más pronto que tarde, esa legión de miserables desbordará los muros que nos separan y vendrán a reclamar lo que en justicia les pertenece, sólo hace falta una chispa, una causa aglutinante, un líder…

 

Por cierto, desde que empecé a escribir esta entrada, algunos almendros en las solanas de las cuestas que bordean el valle, han comenzado ya a florecer. El tiempo avanza inexorable y urge tomar decisiones. Este que escribe ya ha tomado las suyas…¿Y ustedes?
 
Dr Miriquituli.

 

 

jueves, 13 de febrero de 2014

SAN VALENTÍN


Seguramente San Valentín es como el resto de fechas comerciales, un invento de los grandes almacenes para fomentar ese consumismo tan pernicioso que nos domina. Dicho esto, usted lector inteligente, puede pensar varias cosas al respecto de lo antes expuesto:

 

-El doctor es un descastado que no quiere a nadie.

-¡Pobre diablo! No le quiere nadie y mañana es San Valentín.

-El doctor Miriquituli es un rata y lo que quiere es ahorrarse un regalo.

-Este tipo es un pelagatos y ni para un regalo de San Valentín tiene.

 

Puede que no les falte razón (En algunos extremos más que en otros) La vida esta muy mal. El tiempo y la rutina acaban con el romanticismo, pero como dijo Ovidio en su Arts Amantoria  “El amor es militancia” y yo llevo ya muchos años de mili en esta guerra diaria que es el amor y la convivencia. Al hilo de las palabras del romano poeta, siempre quise que alguien me preguntara: ¿Quién te enseñó a amar? para poder contestar: Ovidio me enseñó y a continuación hacer el siguiente chiste: Aprendí con los “vidios”, luego con los DVD y en la actualidad con internet. De Rocco Sifredi apendí cada truco…

 

Lo cierto es que hace ya una pila de años (Ya entonces no era ningún niño, lo que les puede dar una idea de mi actual estado de senectud) conocí a una chavala que vestía una blusa a rayas cerrada por una cremallera. Lo primero que pensé fue: como me gustaría bajar esa cremallera y comerme esos dos pedazos de melones. Luego al conocer al ser humano cuyos generosos senos envolvía la blusa a rayas, me di cuenta de una cosa: Era buena gente. Buena gente… tal vez esta pueda parecer una cuestión baladí, pero en absoluto lo es. Bondadosa, familiar, amiga de sus amigos, una persona constructiva que luchó y sigue luchando por un proyecto de vida en común.

 

Puedo decir sin empacho alguno, que los años que he pasado al lado de la chica de la blusa a rayas han sido los mejores de mi vida. Con ella tuve una hija que es la fuente de casi todas mis alegrías y también de mis desvelos. Por ellas sigo levantándome todas las mañanas para enfrentarme con el enemigo más duro al que cualquier ser humano se puede enfrentar y que no es otro que uno mismo.

 

Con la edad se adquieren vicios tales como regañar y pasar el aspirador en exceso. Esto último mantiene a raya el polvo formado por los millones de trocitos de cosas que se desprenden inexorablemente de lo sólido, pero en contrapartida, este alarde higiénico suele hacer que se descuide el otro polvo, el que con su acumulación hace que los engranajes de una relación no rueden con la suavidad que deberían.

 

Como habrán deducido, esta vez tampoco pienso regalar nada y me reitero en que todas estas celebraciones a lo único que incitan es a un consumo insensato. No creo que el amor deba medirse por la cuantía de los regalos, es más, creo que el amor no puede medirse; o se ama o no se ama… Lo que si me parece es que San Valentín, a pesar de los pesares, es una ocasión tan buena como cualquier otra para que si amas, aproveches y se lo digas a la persona amada, te corresponda o no.

 

BEGOÑA TE AMO, FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN.

 

 

viernes, 7 de febrero de 2014

EL PASEILLO DE LA INFANTA.

Por suerte o por desgracia me crié en una familia que nunca tuvo demasiado dinero, pero lo que si tenía eran estanterías repletas de libros. Esta abundancia de papel impreso hizo que yo, un mal estudiante, más por rebeldía que por falta de capacidad (Me gusta creer que fue por eso) me iniciase a la temprana edad de siete años en el mundo de la lectura. Aún está en la casa de mi padre una edición preciosa encuadernada en piel roja y con finísimas hojas de papel color sepia, de las obras completas de Don Benito Pérez Galdós. Ese fue el primer libro que mis infantiles manitas abrieron.

Alguien que como yo, este atrapado por un vicio tan pernicioso como es la lectura, podrá comprender como se sentía este que escribe, a tan tierna edad y navegando en el Santísima Trinidad con rumbo al cabo Trafalgar, presenciando la rendición del general Junot en Bailén, ayudando a cargar el cañón de Agustina de Aragón en el sitio de Zaragoza o escuchando el redoble de un tambor, rebotando con el eco de mil truenos en las paredes de granito del paso del Bruc. Efectivamente, si conocen la obra de Galdós sabrán que estoy hablando de los Episodios Nacionales, una compilación de libros que recogen el abrupto comienzo de la historia contemporánea española según la visión del genial escritor de las Palmas de Gran Canaria. Galdós dividió los Episodios Nacionales en cuatro partes: La primera desde Trafalgar hasta la restauración de Fernando VII y las otras tres hasta la restauración de su nieto Alfonso XII. Confieso que me quedé en la lectura de la primera parte. Era muy niño y al disminuir la intensidad de las hazañas bélicas perdí un poco el interés. Tengo pendiente la lectura de los siguientes episodios y lo quiero hacer en aquellos tomos de tapas de piel roja, pero estos aún no me pertenecen, son de la casa de mi padre y allí han de permanecer espero que aún por muchos años.

Mas adelante, estudiando con los Hermanos de la Sagrada Familia (De aquella etapa no puedo decir que guarde demasiados buenos recuerdos, aunque alguno si) tuve un profesor excepcional que también lo fue de mi padre. El hermano Timoteo, un navarro elegantísimo, que en clase de literatura con su bien modulada voz, nos hacía trepar Peñas Arriba por las montañas asturianas, cazar osos y escuchar el canto del urogallo en lo mas profundo de un bosque cantábrico de la mano de José María Pereda.

Ya fuera de aquel colegio, me encontré muchas veces con aquel venerable sabio paseando por el Retiro, siempre ataviado con abrigos de buen paño, boina y un libro perpetuamente atrapado entre su brazo izquierdo y su cuerpo. Me causaban una vivísima impresión aquellos encuentros, un poco como si estuviera viendo una figura salida del pasado, al mismísimo Valle-inclan o al paisano de Timoteo, Pío Baroja con el que guardaba un cierto parecido físico. El hermano Timoteo fue uno de los culpables de que a mí me guste tanto la historia. Timoteo nominalmente era muy “de derechas” pero yo creo que era todo lo de derechas que puede ser un hombre de su vastísima cultura e inteligencia, o sea un derechista impostor. Aún recuerdo el brillo de sus ojos al hablarnos de los ilustrados y del Siglo de las Luces o del gesto irónico con el que nos hablaba de Franco y su cruzada nacional. También recuerdo como se ensombrecía su rostro al narrarnos lo que Fernando VII mando hacer con el famoso guerrillero Juan Martín Díez “el Empecinado” al que expusieron en una jaula en la plaza pública, donde fue apedreado y vejado antes de subir al patíbulo.

Hoy va a suceder un acontecimiento notable. Un miembro de la familia real va a tener que comparecer ante los tribunales por primera vez en la historia de España. Sinceramente, dudo mucho que llegue la sangre al río. Parece que ya está pactado que el presunto delito de la infanta Cristina quede solamente en una falta y la condena consista en una sanción económica. Dicha sanción, como todos los gastos de la institución monárquica, saldrá del bolsillo de los españoles. Supongo que luego renunciará a su remota posibilidad de obtener la corona y ella y su marido cambiaran de aires, siempre a sueldo de alguna de las empresas que habitualmente nos vacían los bolsillos con la connivencia del gobierno de turno.  

Generalmente suelo sentir una cierta empatía hacia las personas que sufren el escarnio público, pero en este caso la cosa va más allá de las personas. Mañana no comparece en el juzgado de Palma solamente Cristina de Borbón. Comparece aunque de una manera muy amortiguada (Desde todas las instancias de poder de este país se han encargado de que así fuera), la monarquía. En cuanto al tan comentado “paseillo” que sufriría Cristina hasta las puertas de los juzgados , no puedo dejar de pensar en aquel bravo guerrillero enjaulado como si de una fiera se tratase, por orden de aquel malvado necio que tantísimo le debía.





viernes, 20 de diciembre de 2013

LA HUIDA


Pedro Pablo corrió por el campo vacío hacia las lejanas luces de la ciudad con un eco de sirenas sonando aún dentro de su aturdida cabeza. El potente foco de un helicóptero barría la oscuridad del descampado. El comercial se escondió entre los escombros de una antigua construcción hundida. Cuando el atronador pájaro metálico se alejó, él siguió corriendo a trompicones hacia la hilera de luces más cercana.

 

Aún bajo los efectos del narcótico que le habían suministrado, trató de orientarse. Según sus cálculos lo que veía a un par de kilómetros era el poblado chabolista de la Charca de la Pava junto a la carretera de Toledo. Tal vez allí podría pasar desapercibido, en cualquier caso, tan desesperado estaba que nada podía ser peor que lo que ya le había pasado esa noche.

 

Con paso tambaleante se dirigió hacia el poblado. Un poco antes de alcanzar las chabolas vio un grupo de personas alrededor de una hoguera aunque no hacía ni pizca de frío. Eran unos toxicómanos. Pedro Pablo supuso que aquellos yonkis vivían allí drogándose, ayudando a los traficantes con el menudeo y en pequeñas tareas domésticas. Una voz que había oído antes pero no sabía dónde se dirigió a él.

 

-Eh colega… acércate ¿Quieres pillar? El Ramiro tiene un jaco cojonudo… ¿Cuánto vas a querer?-

 

-No caballero, solamente estoy haciendo un poco de deporte pero le agradezco mucho su ofrecimiento…- Dijo Pedro Pablo con voz neutra. Como si andar a las cinco de la mañana por el descampado, junto a uno de los principales puntos de venta de droga de Madrid fuese lo más normal del mundo.

 

El yonki que llevaba la voz cantante no se quedó muy convencido y se aproximó al comercial para examinarle más de cerca, El olor acre a sudor antiguo, los mechones de pelo sucios pegados a la cabeza, ese no parar de hablar y una manera de andar doblándose y dando saltitos los había visto antes… ¡Claro! Era su compañero de banco la noche que había tenido que ir a buscar a su padre a comisaría. Furnieles le había llamado el inspector Cantero... El Furnieles dio un par de vueltas alrededor del comercial. Parecía un aborigen de la selva que viera por primera vez un hombre blanco. 

 

-Tú y yo nos hemos visto antes ¿Verdad? Y lo del deporte no me lo trago ¿Por qué llevas mocasines en lugar de playeras?-

 

-Es la última tendencia en Estados Unidos, el barefoot running, pero como hay mucho cardo y yo llevo poco practicando…-

 

-No veas cómo mola el chándal que lleva el menda. Lo menos vale cien pavos…- Dijo otro de los yonkis que estaba junto a la hoguera.

 

-Yo soy del Atlético…- Dijo el Furnieles con desprecio -Pero seguro que el Jamiro lo quiere para su hijo Juan de Dios y nos da un pollo de farlopa por él. Vamos a quitárselo-

 

Pedro Pablo ya tentaba la culata de “Margarita” cuando una voz gangosa detuvo en seco a sus agresores.

 

-¿Qué Cohone eta pachando aquí?-   

 

Una figura maciza se recortaba contra la luz de la hoguera. Al acercarse al grupo, el comercial reconoció de inmediato al personaje que acababa de entrar en escena.

 

-Este menda es asunto nuestro, tú no te metas Toro que no tenemos nada contigo- Dijo el Furnieles reculando como el chacal al que un león viene a disputar su presa.

 

Pedro Pablo, un gran aficionado al mundo del boxeo reconoció de inmediato a Nicomedes Díaz “el Toro de Entrevías” un bravo púgil del peso crucero que tras su derrota en el asalto a la corona mundial frente Howard Chamberlain había caído en una espiral de autodestrucción dando con sus huesos en prisión por un asunto turbio de extorsión y agresiones. Recientemente, una cadena sensacionalista de televisión había emitido un reportaje llamado “Juguetes Rotos” en el que Nico Díaz contaba su vida actual de toxicómano, habitando en una tienda de campaña junto a las chabolas de la Charca de la Pava.

 

-¡Hombre campeón! Qué gran placer… Pedro Pablo Cogollo aficionado al boxeo y un gran admirador de tu persona.- Dijo el comercial estrechando con fuerza la mano del estupefacto boxeador.

 

- Aún recuerdo cuando te proclamaste campeón de Europa en el Palacio de los Deportes frente a Stanislav Sevchenko ¡Qué gran combate! Vi muchas peleas tuyas en directo y hubiera sido un sueño haber podido ir a animarte a las Vegas cuando disputaste el campeonato del mundo…-

 

Una metamorfosis se produjo en el gesto adusto del Toro. La magia de las palabras del comercial traspasó varias capas del cerebro del boxeador endurecidas por las drogas, los golpes de sus rivales y los golpes mucho más dolorosos que la vida le había propinado. Nicomedes casi había olvidado que un día fue una estrella, alguien querido y admirado por muchas personas, no un temible bruto del que todos se reían, eso sí, siempre a sus espaldas. Los dos hombres continuaron hablando de boxeo y el Toro llevó a Pedro Pablo a tomar un café caliente, cortesía de una asociación benéfica que se dedicaba a ayudar a los toxicómanos con comida, ropa, facilitándoles la higiene personal y otras cosas carentes de importancia en aquella cloaca del paraíso.

 

-Pedro Pablo colega… no che que trapicheos te traes con el Furnieles, pero anda al loro con eche pavo. Ech una chivata. Chi no fuera por que ech un protegido de loch gitanoch le arrancaba la cabecha de una ochtia al hijoputa eche…-

 

En la pequeña televisión del local de la asociación benéfica estaban dando un boletín de noticias. El comercial aguzó el oído. Por un momento conversando con el púgil, Pedro Pablo se había olvidado de la tragedia ocurrida unas horas antes.

 

Trágica noche de sucesos en la capital y sus alrededores.

 

Dos empresas cercanas a la capital han ardido durante las últimas horas, una nave dedicada la fabricación de rótulos en Griñón en la que se ha encontrado un cadáver carbonizado y un almacén de productos químicos en Villaverde que a estas horas aún sigue ardiendo. Desde Bomberos de Madrid se recomienda a los vecinos de Villaverde Alto que permanezcan en sus casas con las ventanas cerradas hasta nuevo aviso.

 

El comercial reconoció de inmediato las imágenes del almacén de productos químicos en llamas. Era Viuda de Corrochano e Hijos CB. Donde unas horas antes había recogido el paquete de su hijo. Entonces la nave de Griñón… ¡Claro era donde había entregado el misterioso paquete de Fernando! Y el muerto… ¡Pobre patillas! Pensó Pedro Pablo sintiendo un poco de repelús al recordar su sucio gorro de lana.

 

Horroroso asesinato múltiple en un chalet de Serranillos del Valle. Una mujer de nacionalidad española cuya identidad  responde a las iniciales U.C.M. así como tres ciudadanos rumanos han sido encontrados muertos con evidentes signos de violencia. La policía busca al ex marido de U.C.M. que tenía una orden de alejamiento de la víctima. Su nombre es Pedro Pablo Cogollo de 48 años de edad. Va armado y es muy peligroso.

 

A continuación mostraban la foto de la ficha policial que le habían abierto meses antes, tras el altercado con Úrsula.

 

Pedro Pablo y el Toro de Entrevías se miraron y el comercial asintió. Trató de explicarse ante el ex boxeador pero este le hizo un gesto para que guardase silencio. Allí abajo no importaba quién fueras o qué hubieras hecho. Importaba lo favorable o desfavorable que fuera tu prójimo y Nicomedes Díaz había podido olvidar por unos instantes su mísero presente y recordar una época dorada condenada a no volver nunca más tomando un café con un admirador suyo, algo que creía que ya no le quedaba.

 

-Colega tienech que irte cuanto antech. Echte chitio echta lleno de chivatoch. Vente conmigo-

 

A grandes zancadas, Nico Díaz  se dirigió a lo que podía considerarse el centro del poblado seguido a duras penas por el comercial. Junto a un negocio mezcla de bar y comercio donde se vendía de todo un poco y los gitanos viejos jugaban a las cartas, bebían o conversaban espantándose las moscas. Allí es donde paraban las cundas, coches destartalados que traían a toxicómanos de la capital a comprar y consumir drogas en el poblado.  El Toro se acercó a uno de los coches aparcados e intercambió unas palabras con el conductor que a regañadientes consintió que Pedro Pablo ocupase una plaza en el asiento trasero. Esperaron un poco hasta que montó en el coche una tal Chusa, la cual al parecer era la novia del conductor de la cunda. Antes de marcharse de la Charca de la Pava, Pedro Pablo y Nicomedes chocaron sus nudillos como hacen los boxeadores, a modo de despedida. Cuando el coche arrancó, el comercial miró por el parabrisas trasero y vio a Nicomedes Díaz plantado y al Furnieles detrás de él observando sin perderse detalle de la marcha de la cunda.

 

El trayecto hasta el centro de Madrid no fue demasiado desagradable comparado con lo vivido en las últimas horas. Al menos los otros ocupantes del vehículo no hablaban aunque no paraban de fumar.

 

Ya en la Plaza de la Lealtad Pedro Pablo repasaba sus opciones: No tenía dinero, no tenía a dónde ir. Su única posibilidad de huir, pasaba por tratar de contactar con la organización de su hijo… ¿Pero cómo? De momento parecía que así sucio, en chándal y desesperado era uno más de la legión de personas invisibles que deambulan por cualquier ciudad sin que las personas “normales” ni tan siquiera reparen en ellas. En estas reflexiones estaba el comercial cuando algo llamó su atención, era el Peugeot de color oscuro que desde hacía tiempo vigilaba su calle.

 

-Bueno días Pedro Pablo ¿Cómo estamos hoy? Parece que un poco mejor que su ex y sus amigos ¿Verdad?-

 

Al darse la vuelta Pedro Pablo se encontró con la sonrisa reptil del inspector cantero que le encañonaba con una pistola. Junto a él los policías que habían estado vigilando la casa de su padre. El inspector levantó su arma y apuntó directamente a la cabeza del comercial.

 

-Adiós Cogollo…-

 

El comercial cerró los ojos y se preparó para lo inevitable. En ese momento una mujer mayor entrada en carnes, aparecida como por arte de magia  propinó un tremendo bolsazo en la cara del policía dejándole fuera de combate y haciéndole errar el disparo. La gorda del bolso no venía sola, un tipo chiquitajo con el astil de un pico, rápido como una centella la emprendió a palos con los acompañantes de Cantero. En pocos segundos los otros tres policías se retorcían de dolor en el suelo mientras la pintoresca pareja les desarmaba ante los estupefactos ojos de Pedro Pablo.

 

-¿Pedro Pablo Cogollo supongo? Yo soy Lola la Murciana empresaria y stripper y este es mi novio Manolín el Lejía.-

 

-Manuel Suances Castillejo, caballero legionario, encantado de conocerle. Ahora vamos a darnos un poquito de bulla antes de que estos maderos se repongan y llamen refuerzos.-

 

Lola y Manolín condujeron a un Pedro Pablo boquiabierto hasta una furgoneta y le introdujeron en la parte trasera de la misma. El vehículo arrancó y se movió durante aproximadamente media hora. Luego paró. Desde la caja de la furgoneta Pedro Pablo pudo percibir el sonido de una puerta mecánica abrirse y cerrarse.

 

-Buenos días, nos ha sido bastante difícil dar con Vd. Menos mal que tenemos intervenido el teléfono de Cantero y hemos podido llegar antes de que ese indeseable le eliminase-

 

Aquella peluca rubia con tirabuzones era inconfundible…-Pero usted es… ¡Melchor Cerrudo!- Dijo Pedro Pablo que no salía de su estupefacción.

 

-Exacto, desde hace años colaboro con la organización a la que pertenece Fernando, su hijo.  Somos una extensa red de ciudadanos, en su mayoría anónimos, que tratamos de evitar los desmanes y abusos de los poderosos. También hay personajes públicos en la organización como el periodista australiano Damian Orange, el ex magistrado de la Audiencia Nacional Melchor Cigüeño o el ex miembro de los servicios de inteligencia americanos Cristian Ronald Snowball. Nuestro colectivo tiene algo muy importante entre manos y Fernando es el hombre clave en todo este asunto…-

 

-¿Dónde está mi hijo? ¿Cuándo voy a poder verle? ¿Y Miriam? ¿Está al corriente de todo esto? ¿Y mi padre…?- Un millón de preguntas se amontonaban en los labios del comercial.

 

-Todo a su debido tiempo… Miriam y su Padre están bajo la protección de nuestro colectivo, no se preocupe usted por ellos. Ahora lo más importante es sacarle de Madrid ¿Sabe usted pilotar una motocicleta?-

 

Pedro Pablo asintió aunque hacía más de veinte años que no manejaba una. En su juventud había tenido un par de motos, una de ellas, una Guzzy preciosa llena de cromados. El comercial acompañó a Cerrudo al fondo de la nave, donde tapadas por una lona el excéntrico empresario tenía aparcadas dos magnificas Harley Davidson Fat Boy, una de color rosa pálido y otra de un verde perlado precioso.

 

-Este sábado es la Séptima Concentración Motorista Gay de Villalar de los Comuneros, una ocasión inmejorable para salir de la ciudad sin que se note. Vendrá conmigo y con mi grupo motero, las Reinas de Corazones. Hasta entonces debería de quedarse aquí. Lola y Manolín se quedarán con usted velando por su seguridad y atendiendo a todas sus necesidades. Ya verá qué michirones más ricos hace la Lola ¡Para chuparse los dedos!

 

Melchor Cerrudo tenía habilitada la parte de arriba de la nave como un apartamento con todas las comodidades, incluso tenía un pequeño gimnasio donde el comercial aprovechó para hacer algo de ejercicio físico. Por lo demás la compañía era excelente, pese a lo extremo de la situación. Pedro Pablo se lo pasó bomba escuchando las delirantes historias de la singular pareja. El empresario se pasaba a verle siempre que sus obligaciones se lo permitían y en las charlas que mantuvieron, ambos hombres descubrieron que tenían muchísimas cosas en común pese a sus aparentes diferencias.

 

Por fin llegó el día de la partida. Una veintena de motos rugían en la puerta de la nave. Melchor Cerrudo llegó acompañado de un viejo conocido de Pedro Pablo, Oswaldo de Jesús, su antiguo compañero en el departamento comercial de Transportes Butragueño. El colombiano y Cerrudo se habían hecho novios e iban a compartir montura en aquel viaje. El empresario entregó a Pedro Pablo la chupa de cuero rosa identificativa de los miembros del club motero y el casco a juego. Luego todo el grupo se puso en marcha.

 

Al llegar al peaje de Adanero al otro lado de la Sierra de Guadarrama se encontraron con un gran control de tráfico montado por la Guardia Civil. Melchor Cerrudo hizo una indicación con la mano al resto de motoristas para que todos pasasen por el mismo puesto de peaje. Al salir, unos guardias morenos, muy musculosos y armados hasta los dientes les ordenaron que aminorasen la marcha mientras escrutaban al grupo tras sus gafas de espejo. A Pedro Pablo no se le escapó el gesto de complicidad que los miembros del Instituto Armado intercambiaban con el empresario. Más tarde Cerrudo le confirmaba sus sospechas. El colectivo tenía varios infiltrados dentro del lobby gay de la Guardia Civil.

 

Pedro Pablo había hecho mil veces ese viaje camino del pueblo, pero hacia muchísimos años que no lo hacia en moto. La Harley ronroneaba suavemente como un gran felino. Un viento caliente acariciaba la cara del comercial. Poco a poco comenzó a sentirse bien sobre su montura. Giró el puño de la motocicleta y rebasó algunos metros al grupo. Melchor Cerrudo y Oswaldo de Jesús se pusieron parejos a él. Finalmente las motos tomaron el desvío de Villalar.

 

En la ancha plaza del pueblo, la misma en la que rodaron las cabezas de Juan Bravo, Padilla y Maldonado, los líderes de los Comuneros de Castilla, varios centenares de motocicletas de todo tipo se habían dado cita. El ambiente era festivo, con numerosos chiringuitos donde se servía comida y bebida. En un escenario, unas drag queen hacían su show de baile y play back. Por la noche se esperaba la actuación de varios grupos icónicos del movimiento Gay. Una actuación que Pedro Pablo no iba a llegar a ver ya que una furgoneta con un par de individuos de la edad de su hijo le estaba esperando.

 

El comercial sinceramente agradecido se despidió afectuosamente de Melchor Cerrudo y de Oswaldo de Jesús. Pedro Pablo intentó inútilmente devolverle la chupa de cuero rosa al empresario, pero éste insistió en que se la quedara.

 

-Quédesela Pedro Pablo. La que monta en moto una vez con nosotras, puede considerarse una de las nuestras y usted lo es por eso y por ser el padre de quien es….-

 

Finalmente, Pedro Pablo se acomodó en la parte trasera de la furgoneta. Aquello comenzaba a ser ya una costumbre. Al partir el vehículo, Melchor Cerrudo visiblemente emocionado exclamó:

 

-¡Ahí va un hombre de una pieza!-

 

-Sí, que pena que sea tan hetero….- Dijo Oswaldo de Jesús pasándole el brazo por la cintura. Melchor Cerrudo sonrió y le dio al colombiano un largo beso. Luego ambos hombres se dirigieron a donde se encontraban el resto de las Reinas de Corazones a seguir con la fiesta.

 

La furgoneta anduvo por espacio de aproximadamente hora y media. En el último tramo del camino, el traqueteo del vehículo aumentó considerablemente. Lo que hizo suponer a Pedro Pablo que estaban tomando un camino o una carretera en mal estado. Finalmente la furgoneta se detuvo y la puerta trasera se abrió.

 

Lo primero que vio el comercial fueron varias construcciones antiguas rodeadas de bosque por los cuatro costados. Los dos ocupantes de la furgoneta le indicaron que les siguiera. Atravesaron varias casas derruidas y finalmente entraron en algo que parecía un gran corralón. Una docena de personas contando con los dos hombres que acompañaban a Pedro Pablo se encontraban en la estancia. Pedro Pablo al principio no le reconoció ya que iba afeitado y con el pelo corto… Luego los Cogollo padre e hijo, se fundieron en un abrazo ante la sonrisa de Ángel Cogollo, Miriam y Ariadna que también se encontraban en aquel lugar desconocido.

 

Dr Miriquituli.

jueves, 28 de noviembre de 2013

BIENIO NEGRO


El pasado día 20 de noviembre se han cumplido dos años desde que ganó las elecciones el PP y ese pergeñador de frases memorables que es Gaspar Llamazares ha calificado este periodo de “bienio negro”. Tiene más razón que un santo el antiguo secretario general de IU al que “el tsunami bipartidista” dejó tan solo en portavoz. Estos dos años han sido una autentica mierda. La corrupción campa a sus anchas, el paro ha alcanzado cotas nunca vistas, los servicios públicos han sido recortados de manera brutal, la justicia es lenta y corrupta, cada día pagamos más y más impuestos, etc, etc. Una larga lista de cosas negativas que están haciendo muy difícil la vida a los ciudadanos de este país.

 

Con lo que no estoy nada de acuerdo, es con la segunda intención de las palabras de Llamazares. El Bienio Negro es como se conoce al periodo de la Segunda República Española comprendido entre los años 1933 y 1935 en los que una coalición de partidos conservadores ganó las elecciones. En aquellos años desdichados se produjeron acontecimientos gravísimos que el gobierno radical-cedista de Lerroux no supo manejar en absoluto. La revolución de Asturias fue el más grave de todos. En ella, los mineros socialistas (Entonces eran marxistas) los comunistas y los anarcosindicalistas se unieron en un frente común y se rebelaron contra el gobierno de Madrid. Grupos incontrolados cometieron toda clase de desmanes: Ejecuciones sumarias de guardias civiles y de militares que se resistieron a los sublevados, quema de iglesias y conventos, asesinato de religiosos, robos, violaciones, etc. Esta larga lista de tropelías provocó que el gobierno decretase el estado de guerra y trajese al ejercito profesional de África para sofocar la rebelión. La represión fue durísima. El ejercito se empleó como en una guerra de conquista causando un numero enorme de victimas entre la población civil y multiplicando por cien los abusos cometidos por los sublevados.

 

Aquel gobierno no cayó por la revolución de Asturias si no por un sonado caso de corrupción, el famoso Estraperlo o Straperlo, acrónimo de Strauss, Perell y Lowann, tres judíos holandeses que patentaron un juego de ruleta fraudulento del que el gobierno trincaba jugosas comisiones. Sin duda aquel caso de corrupción, pese a que en la historia los ha habido más graves, marcó un antes y un después y estraperlo ha quedado en el vocabulario popular como denominación casi general para cualquier tipo de negocio sucio.

 

Este machacón retorno al pasado que desde la izquierda española plantean, no se muy bien a que es debido, pero crea un clima de confrontación que me parece francamente negativo. Cualquier persona minimamente crítica con su pensamiento enlatado es de inmediato calificada de “fascista”. El PP es un “partido fascista heredero del franquismo” UP y D “son fascistas”. Incluso para los muy convencidos “el PSOE es colaborador con el fascismo por lo tanto es fascista”. La recuperación, unilateral, de nuestra memoria histórica junto con deshacer todo lo aprobado por el actual gobierno parece ser la piedra angular de su programa electoral.

 

No crean ustedes que toda la culpa de esta confrontación es de la izquierda, que la derecha también tiene lo suyo. Al ambiente de impunidad generalizada que garantiza que todo tipo de chorizos (Incluido el gobierno con su financiación “dudosa”) se vayan de rositas, hay que sumar el pábulo que da a gente tan infumable como los grupos ultra-católicos. Leyes como la LOMCE, enésima revisión partidista de la desastrosa política educativa española o la revisión restrictiva que se quiere hacer de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, son prueba de ello.

 

Lo dicho, Gaspar Llamazares tiene razón. Ha sido un bienio negro, pero no por una conexión inexistente con su parcial visión del pasado, si no por que hemos dado muchos pasos atrás en la convivencia y el diálogo, algo que si que se había conseguido en la ahora tan denostada transición a la democracia.

 

Ya se que es difícil pedir tranquilidad a alguien que corre el riesgo de perder su vivienda, no puede encender la calefacción o que tan solo le puede dar dos comidas al día a sus hijos, pero las cosas de la gente corriente nunca se han solucionado buscándose un enemigo entre el resto de gente corriente. Esas son cosas de los pescadores en río revuelto....

 

Dr Miriquituli.

lunes, 4 de noviembre de 2013

FIERAS CON OJOS DE DIAMANTE


Un chaval delgado de mirada brillante salió deprisa del metro. Bajó la calle Fuencarral para luego perderse por las callejuelas. En un sucio bar que olía a orines pidió una copa de algo barato con alta graduación alcohólica y encendió un pitillo. Los parroquianos levantaron la vista para observarle brevemente con una expresión que oscilaba entre la lastima y la indiferencia. Luego siguieron a lo suyo concentrados en el fondo de sus vasos.

 

El humo azul de los cigarros daba al local un ambiente como de ciénaga, fuera el viento invernal barría las callejas. Los pocos transeúntes que andaban por las calles, se arrebujaban en sus abrigos y apretaban el paso en dirección al metro o a sus casas para refugiarse de la helada noche de Madrid.

 

Poco a poco otros chicos y un par muchachas pálidas se juntaron con el primero que había llegado al bar. Todos lucían parecido aspecto: chaquetas negras de cuero, vaqueros ajustados, botas de baloncesto o zapatos boogies y el pelo bastante corto y de punta.

 

-¿Vais a ir el miércoles al Rockola? Toca el grupo del Pajarillo y otros. No se cuales son pero creo que va a molar…-

 

-Me gustaría pillar anfetas ¿Alguien se viene? Hay que bajar donde las putas y no quiero que me vuelvan a dar el palo...-

 

-De paso podíamos pillar algo de costo ¿Ponemos un fondo común?-

 

-Vale, pero sólo para el costo. Si alguien quiere pirulas que ponga la guita, las centras son a dos libras y las dexidrinas  medio talego…-

 

-Si hay dexis a mi tráeme dos-

 

-Lo más seguro es que solamente haya centramina. Hay un camello nuevo, creo que el menda es médico y siempre tiene.-

 

-Si un nota que va de traje y que tiene una “loca” azul flamante. Es mogollón de raro, pero dicen que es legal-

 

El chaval que había llegado primero al bar y otros dos cogieron la pasta de los demás y se internaron en el barrio chino. Encontraron al tipo del SEAT 1430 azul en la esquina de Ballesta con Valverde. Estaba hablando con unas lumis en la puerta de un club, pero cuando vio a los chavales asintió levemente y con un gesto les indicó que le siguieran. A unos cientos de metros tenía aparcado el SEAT. El chico flaco entró con el hombre en el coche y allí realizaron la transacción. El camello, un individuo de mediana edad vestido con esmero aunque de una manera anticuada, no se parecía a nadie que anduviese por esos barrios. Tras su atuendo, como de oficinista de la posguerra se ocultaba un cuerpo enjuto pero forjado en un material durísimo, una dureza cuyo brillo asomaba a sus ojos, apenas dos rendijas abiertas en su inexpresivo rostro. Unos ojos de color indefinido que no se perdían detalle de lo que pasaba a su alrededor, unos ojos como de fiera al acecho…

 

De nuevo juntos, el grupo de muchachos abandonó el bar donde se habían dado cita. Se encaminaron a otro local a unas pocas calles del primero. Era un garito con un pequeño escenario donde algunas veces músicos aficionados se subían a tocar. Los chavales ocuparon unas mesas en la esquina. La barra estaba separada de la zona del escenario por unas gruesas cortinas de terciopelo rojo que le daban al local un aspecto como de pequeño cine, además olía que tiraba para atrás a ozono pino, conocido popularmente como “zorropino”, un desinfectante que se usaba con profusión en todo tipo de locales públicos.

 

-Pues el domingo pasado en la Bobia estaban aquellas pivas que conocimos el viernes en el Agapo…-

 

-Si si un bar que se llama Colombín por la zona de Doctor Esquerdo, alli pasan dexidrinas…

 

-Seguro seguro, yo voy contigo a jugar al baloncesto…-

 

-Huele a uñas quemadas… Pasa ya ese porro ¿No?-

 

-Luis y Ramón se curraron la otra noche con los franceses en frente del San Mateo 7…-

 

-¡Que hijos de puta los rockabilys! Ya no se quedan en sus garitos… Alguien va a tener que darles un escarmiento.-

 

Humo de tabaco, humo de porros, conversaciones inconexas, todo el mundo hablando con todo el mundo a la vez. Gritos y risas en la mesa de los amigos del chaval flaco, también en el resto de mesas. En los altavoces del garito sonando Lou Reed, Bowie, Iggy Pop, Ramones… Gente honesta que cantaba como vivía.

 

La velada fue dando sus últimos coletazos. Fuera del local, por las venas de la ciudad un torrente de luz blanca fluía incesante. Poco a poco el entusiasmo del grupo fue decayendo y uno a uno los asistentes a la improvisada reunión se fueron retirando. Finalmente el muchacho delgado se quedó solo en la acera sucia de la calle. Un puñetazo de viento frío le golpeó en el rostro. Se subió el cuello de la chupa y bajó Fuencarral en dirección a la Gran Vía. En las esquinas, acechando, las fieras con ojos de diamante.

 

 

In memoriam Lewis Allen Reed 1942-2013.

 

 

 

Dr Miriquituli.